Históricamente me he jactado de ser de "esas personas" que no caen rendidas ante el seductor marketing de McDonal's. Creo que sus productos son bastante insulsos, carecen de un sabor definido, y a eso hay que agregarle lo dañinos que son para nuestro organismo. Supongo que no soy la única que piensa que las hamburguesas de esta mega empresa no se pueden ni comparar con las hechas en casa. Pero más allá de la poca calidad, personalmente me condiciona mi ideología, lo que en primer lugar me hace rechazar este tipo de lugares. Me exaspera saber que terminan convirtiéndose en un estilo de vida para aquellos que los consumen (privándolos de libertad de elección y reduciendo su gusto a la mínima expresión).
Ahora bien, luego de esta oda anti imperialismo de una militante del FRC (Frente de Resistencia Culinaria), hago un mea culpa y enfrento a mi gran gran contradicción: SOY UNA CONSUMIDORA FRECUENTE DE LOS FRAPPES DE STARBUCKS -sepan que lo escribo inclinando la cabeza como un niño recién castigado y con una mirada auto escrutadora y culposa, que enternecería hasta a Freddy y Jason juntos-.
¿Son tan exquisitos estos frappes que quiebro mis ideales por ellos?
La verdad es que no son malos, pero hay muchísimos otros lugares donde los hacen iguales o mas ricos.
¿Tienen tan buena producción de dulces que haga de tu visita por esta cadena una experiencia religiosa?
No, por el contrario, dejan mucho que desear. Los muffins son extremadamente secos, los sandwiches no tienen gusto a nada, los bagels son duros y las cookies son carísimas para ser simples galletitas. Solo puedo rescatar el brownie de café.
Entonces ¿Por qué voy?
Tristemente por unas cuantas razones y algunas coinciden con las de los consumidores de McDonal's:
1. Tienen sucursales por todos lados.
2. Todo el mundo va y hace alarde de ello.
3. Dentro de todo cuentan con precios accesibles.
4. Tienen leche descremada (punto a favor para las/os que siempre hacemos "dieta").
5. Marketing atractivo.
6. Los sillones son realmente cómodos.
7. etc, etc...
Por último planteo una obseravación personal (ja! como si lo anterior no fuera personal..):
Se han dado cuenta de que al entregar los pedidos no corroboran con el ticket de quien es cada cosa???
Esto me da más rabia todavía, porque estoy segura de que es una política absolutamente pensada. Quieren hacernos sentir una falsa confianza. Pretenden ser un café simple y amigable, como los de barrio, que tienen un público de antaño (habitué) que jamas tomarían ventaja de esa confianza. Pero lo hacen con una súper cadena que genera millones y millones, a lo largo y a lo ancho de mega ciudades. Lo que me lleva a pensar que es tan grande la ganancia que tienen con las políticas que llevan adelante, que no los afecta en lo más mínimo el porcentaje de pérdidas que tienen de los avivados que se llevan pedidos sin haberlos pagado. Vas a necesitar: 3 tazas y 1/2 de harina, 1 cucharadita de levadura en polvo, 1 cucharadita de bicarbonato, 2 cucharaditas de sal, 1 taza y 1/4 de manteca blanda, 1 taza 1/2 de azúcar morena, 1 taza de azúcar común, 2 huevos, 1 cucharadita de esencia de vainilla, 2 tazas de chispas de chocolate amargo y 2 cucharas de sal gruesa.
Para empezar pone a batir la manteca, el azúcar, los huevos y la esencia de vainilla. En otro contenedor vas a mezclar la harina, la levadura, el bicarbonato y la sal fina. Luego a juntar las dos mezclas y amasar hasta que quede homogénea. Una vez que lograste eso le agregás las chispas de chocolate y mezclás hasta que se dispersen (no hay que toquetear la masa en exceso). Por último tomá una placa y forrála con papel manteca, colocá pequeños bollitos de la masa y espolvorearlos con un poquito de sal gruesa. Llevá la placa al horno caliente por unos 16 a 18 minutos hasta que los bordes estén dorados.
Se lo dedico con amor al Sr. Starbucks!





